lo recuerdo como hace un rato,
tus ojos,
esas placidas y tenues llanuras
tu lengua
tus labios terribles
tus jadeos anonimos
tu sexo
tu aliento tibio
tantas señas y señales entre tus manos
tantos anhelos y juegos
yacen ahora en un rincon marmoreo
en un abismo solidario
en la certeza latente de un orgasmo
en aquel aroma que jamas sera mejor
(ni peor)
y que sin embargo me acompaña
bendita sea la piel
el aroma de tus pétalos
que se desgranaron como semillas sempiternas,
invadiendo ansiosas
las moléculas que devoro
ahora descanso en el recuerdo sutil de tu aroma
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