Llueve,
en las planchas de cinc se siente un chispeo tenue,
al rato las chispas se clavan nítidas,
minutos antes que las gotas de agua se descuelguen de la nube
y para caer reventadas en los charcos del patio
al rato inevitables llueve copiosamente
y al oír un grito feroz, hijos e hijas,
hermanos y madres corren por el patio presurosos
para arrancar descontrolados la ropa de cordeles y tendederos.
Después de algunos minutos.
una sola prenda empapada yace al fondo del patio,
estilando baba celestial
y oculta tras una sombra que no dejó verla,
seguro después se secara,
Mientras tanto sigue estilando,
(como estila mi amor por ti)
con la lluvia incesante del sur...